La lengua como casa y travesía
- Armando Cruz - Fragmentos do Verbo

- 4 jun 2025
- 2 Min. de lectura

Hay quienes ven el idioma solo como un código: un medio para comunicarse, comprar pan, pedir direcciones, redactar un correo. Pero quien habita la lengua con lentitud —y quizás con asombro— sabe que es mucho más. La lengua es casa, pero también es camino. Es techo y es travesía. Es lo que somos, y lo que nos convertimos.
Aprender un nuevo idioma, para mí, siempre ha sido como abrir una nueva ventana en el alma. Y al enseñar, percibo que cada estudiante, al sumergirse en una lengua, no solo adquiere palabras: se reconfigura por dentro. Porque toda lengua extranjera es, al principio, una forma de exilio. Uno se enfrenta a sonidos desconocidos, a estructuras que desafían el pensamiento. Pero poco a poco, lo extraño ofrece refugio. El exilio se transforma en cobijo. La travesía, en hogar.
La lengua materna es aquella donde habitamos sin darnos cuenta. La segunda, o tercera, es aquella que aprendemos a habitar con atención. Cada nuevo verbo, cada preposición conquistada, es una puntada en la tela de una nueva identidad. El idioma deja de ser herramienta y se vuelve cuerpo, oído, presencia.
Por eso hablo de "sastrería lingüística" — porque no se trata de imponer moldes, sino de diseñar con el otro un espacio a medida, donde el lenguaje se descubra, se adapte, se viva. Cada persona piensa, siente y respira a su manera. Y el idioma debe ajustarse a ese ritmo para que el aprendizaje no solo sea eficaz, sino también bello.
Como traductor y filólogo, sé que la lengua no es neutra. Contiene mundos, relatos, maneras de ver. Traducir es peregrinar entre casas. Enseñar es ofrecer mapas — mapas con márgenes en blanco, para que el estudiante dibuje también su propio territorio.
Fragmentos do Verbo nace de esa comprensión: el lenguaje no es solo lo que decimos, sino quienes somos al decirlo. Por eso, aprender una lengua no es un fin, sino un medio de movimiento, de expansión, de habitarse con más profundidad.
La lengua es puente. Pero también es orilla.




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